jueves, 4 de agosto de 2011

Más leyes, menos comida en Venezuela

Más leyes, menos comida

Con perversidad se han aprobado leyes para garantizar el desabastecimiento y la carestía

CARLOS MACHADO ALLISON |  EL UNIVERSAL
martes 2 de agosto de 2011  
 
 
Le decía Don Quijote a Sancho Panza cuando ya este era gobernador de la ínsula: "Para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una ser bien criado con todos... y la otra procurar la abundancia... que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía".

Ser bien criado con todos significa respetar a la gente, darle valor a los buenos gestos y actuar con equidad con todos los gobernados. Tolerancia y admiración hacia la diversidad de ideas y conductas que caracteriza al género humano, abandonar conductas de secta, aceptar la disidencia y apreciar la libertad. Este gobierno ha tomado el rumbo opuesto, ha dividido a los venezolanos, ha sido intolerante y fanático, autoritario, abusivo y aprovechado. El corazón de los pobres fue animado con promesas, pero también con rencores, haciéndoles pensar que la causa de todas sus penurias no está en los malos gobiernos, sino en quienes han tenido más éxito en la vida. Corazones fatigados por el hambre y la carestía, son menos votos que contar.

Con perversidad

Desde el 2001, sin pausa, pero con perversidad se han aprobado leyes para garantizar el desabastecimiento y la carestía. Destinadas a concentrar el poder y la riqueza en pocas manos, debilitan el derecho a la propiedad, erosionan la libertad de expresión, acción y pensamiento, abaten la calidad de la educación, impiden la construcción de viviendas y nuevas inversiones. La última, mal llamada de costos y precios justos, colocará en manos de un virrey la decisión del precio al cual debe venderse desde una canilla hasta un apartamento, la tonelada de maíz o el kilogramo de harina, honorarios de los plomeros y monto de las propinas, cortes de cabello, viajes en taxi y latas de sardinas. Resultado: menos empleo, más escasez e inflación persistente.

Todo es variable

El costo de un producto o de un servicio depende de la cantidad, la eficiencia, la tecnología empleada, sueldos cancelados; precio y acceso a materia prima e insumos, impuestos y controles, alcabalas y obstáculos con los que este gobierno abruma a su pueblo. Todo es variable, ¿cómo pueden ser únicos los precios?

Quien produce un bien o presta un servicio a pérdida, al poco tiempo estará arruinado y sus trabajadores sin empleo. Cuando se aplique la ley, empresas y personas dejarán de producir, primero los pequeños que no podrán disfrutar de las ventajas del volumen de producción. Cuesta más producir tomates en una hectárea que en 50, es más costoso por unidad; el viaje de un camioncito 350, que en uno de 30 toneladas. Existen diferencias en la calidad de los productos, envases, etiquetas, velocidad con la que son vendidos, impuestos municipales, calidad del asfaltado y suministro de electricidad. Una década de inflación y escasez, fuga de talento, malos servicios y otras desgracias deberían haber enseñado algo, pero ocurre lo contrario.

Más escasez y elevada inflación parecen inevitables.

martes, 19 de julio de 2011

Inflación y revolución

Venezuela: Inflación y revolución

Tremenda revolución sería respetar los derechos de propiedad y simplificar los trámites

CARLOS MACHADO ALLISON |  EL UNIVERSAL
martes 19 de julio de 2011  
Sr. Presidente, el 10 de julio Ud. dijo que era posible controlar la inflación y que "con correctas políticas se evitará la especulación de los precios", y yo estoy de acuerdo. Donde no concordamos es en el significado de una política correcta, porque la inflación es alimentada por su gobierno y sus políticas erradas. En junio, para no ir muy lejos, la cifra fue 2,5%, pero en la comida llegó a 3,3; una cifra superior a la inflación anual de los países capitalistas y de algunas naciones del tercer mundo.

Son revolucionarios En efecto, la inflación en el Imperio y en países donde no existe control de cambio ni de precios y cuyos Indepabis se ocupan de cosas más útiles que cerrar negocios o impedir que se construyan viviendas, suele ser baja. Esos países son revolucionarios ya que aplican, más o menos, políticas correctas. ¿Cuáles son? Pues bien, la primera es estimular la producción y abrir nuevos mercados, así la oferta de productos es igual o superior a la demanda. Aquí la comida es cara porque el Gobierno no deja en paz a los productores: les quita la tierra, los obliga a tener por lo menos 32 documentos para que un burócrata firme la declaración de finca productiva. Para transportar, procesar y vender alimentos hay muchos otros permisos y alcabalas que cruzar. Al final se produce menos y a mayor costo. Tremenda revolución sería respetar los derechos de propiedad y simplificar los trámites.

La segunda, es que el juego del poder hace que el Gobierno imprima billetes y se endeude sin medida para ganar votos. La tercera y más reciente, es que el precio internacional de los alimentos, empujado por el precio del petróleo y otros factores, ha subido. Y la cuarta, y no menos importante, es que cuando se devalúa la moneda, se necesitan más bolívares para comprar un dólar y entonces el precio aumenta. ¿Especulación? ¿Acaparamiento? La causa está en las políticas. Si la gente piensa que van a devaluar el bolívar, entonces venden más caro para reponer la mercancía. Si piensan que el precio controlado va a ser ajustado, no falta quien guarde mercancía para aprovechar el nuevo precio. Especulación y acaparamiento son consecuencias socialistas del control de cambio y control de precio. Si usted dejara más libertad a la economía no habría incentivo para acaparar. Eso sería una revolución.

Privilegiados Revolución habría si cualquier ciudadano pudiera importar, la competencia entre ellos abarataría los precios, pero como sólo algunos privilegiados reciben los permisos, pues entonces se estimula la corrupción y aumentan los precios. Usted dijo en un discurso que iba a importar vehículos y a venderlos a unos 45 mil bolívares en lugar de cien mil o más: por favor, resérveme uno, porque un carrito de 10.000 dólares cuesta aquí entre 20 y 30.000 unidades del Imperio y uno bien dotado, allá cuesta $25.000 y aquí cerca de $100.000. Por eso es que un kilo de tomate, en muchos países del continente cuesta un dólar y aquí pagamos cuatro. Por eso, Sr. Presidente, es que hay tanta pobreza en el país.

martes, 5 de julio de 2011

Libertad

Libertad
En el bicentenario de la Independencia
Al pobre casi siempre quien le conculca sus derechos fundamentales es el Gobierno

CARLOS MACHADO ALLISON |  EL UNIVERSAL
martes 5 de julio de 2011  
Sr. Presidente, sabemos que a usted le gustan las frases célebres y las citas. Cuántas veces no hemos escuchado, siempre a su conveniencia, lo dicho por algún conocido personaje, en particular Simón Bolívar. Pues bien, Víctor Hugo, el famoso escritor francés dijo en una oportunidad que la libertad es, en la filosofía, la razón; en el arte, la inspiración; en la política, el derecho. Montesquieu, un siglo antes señaló que "los países no están cultivados en razón de su fertilidad, sino en razón de su libertad".

Defensor

Creo que Bolívar dijo alguna vez: Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del Gobierno. Es defensor de su libertad ¿Entonces, por qué tanto afán para limitar, en aras de su revolución, cuanta libertad ha ganado nuestro pueblo a través del tiempo? La respuesta no parece ser otra que el poder, condición por el que tantos hombres han estado dispuestos a sacrificar a otros, en aras de una supuesta libertad. ¿Es eso lo que le ha estado pasando? Si en efecto lo es, recuerde lo que señaló Gandhi en una oportunidad: La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad. Gandhi había visto cómo la palabra libertad se empleaba para someter a otros seres humanos y darle un barniz de nobleza a crímenes terribles.

Sus seguidores repiten, cada vez que algún horror ocurre en Venezuela: "Existe libertad de opinión, pero esa debe ejercerse con responsabilidad" y la fulana responsabilidad no es más que la torcida censura de organismos públicos o tribunales. Escuchaba a un periodista, fiel seguidor suyo y justificador de oficio de cuanta violación a los derechos fundamentales ocurren aquí, hablar sobre la "moral y ética" de los periodistas, porque para él, ético y moral es todo acto revolucionario, e inmoral o desestabilizadora, cualquier crítica a la gestión de gobierno.

Amenaza

Otro alto funcionario, amenaza a los medios por difundir, filmar, obtener testimonios y opiniones sobre lo acontecido en El Rodeo. Unos diputados quieren una ley para enjuiciar los crímenes de 1958 a 1998. Si el amor a la justicia anima su código de ética, entonces incluyan también a los responsables de los 500 muertos anuales en nuestras cárceles, a los que causaron 1.500 muertes extrajudiciales en los últimos diez años y a los que han mantenido al 70% de los venezolanos viviendo entre la pobreza, la basura y la inseguridad personal.

El pobre...

Señor Presidente, el pobre nunca es libre, vive sometido y limitado, y casi siempre quien le conculca sus derechos fundamentales es el Gobierno. Un modo de hacerlo es debilitar los derechos de propiedad, otra, mantener una economía inflacionaria, un tercero es obligarlo a vestirse de rojo para comer y la puntilla, la inexistencia de justicia y seguridad social. Haga lo que decía Bolívar, defienda la libertad, no la suya o la de sus amigos, sino la de todos los venezolanos.

Entrevista el 27 de junio El Universal

"La agricultura no figura entre las prioridades del Gobierno"
"Venezuela tienen la superficie suficiente para llegar a ser un mediano exportador y generar riquezas " "La estatización ha sido el principal factor de atraso y avanzar hacia un modelo ineficiente "
Machado Allison considera que todavía hay tiempo de rescatar la productividad nacional y convertir a Venezuela en un país exportador

 MANAURE QUINTERO


ANGIE CONTRERAS C. |  EL UNIVERSAL
Uno de los principales problemas de la agricultura nacional es el estancamiento de la productividad, que se evidencia desde hace nueve años en los rendimientos por hectárea que registran actualmente los principales rubros del país.

A juicio de Carlos Machado Allison, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), el estancamiento de la producción es consecuencia de las erróneas políticas públicas que han sido aplicadas a la agricultura, y así lo plasma en su quinto libro denominado La crisis de la agricultura en Venezuela: tecnología y fracaso de las políticas publicas; donde señala, entre otros planteamientos, que el escaso financiamiento para la investigación y transferencia de conocimiento a los agricultores han jugado en contra del desarrollo del aparato productivo.

Considera que el Gobierno no ha hecho un esfuerzo importante en materia de ciencia y tecnología. "Se aprueba la Locti que establecía que las empresas hicieran transferencias económicas para la contratación de servicios o financiamiento de proyectos de investigación y transferencia de tecnología, pero a los 3 años fue modificada, y ahora esos recursos van directo al Estado; y es él quien decide cuáles son las prioridades. La agricultura no figura entre las prioridades para el Gobierno".

- Si el Estado mantiene como premisa la seguridad y soberanía agroalimentaria, ¿cómo es que la agricultura no es una prioridad?

- Ellos tienen como prioridad la alimentación. En esta década el país ha venido produciendo cada vez menos, y viene haciéndolo con menos eficiencia, lo cual significa mayor costo. Cuando la producción no es eficiente resulta más costosa. Y ese es el papel que tiene la tecnología en la producción: abaratar costos y hacer más eficientes los procesos.

En el libro comparo el gran éxito que están teniendo países como Brasil, Argentina Paraguay, Perú, Colombia y países de América Central, que aplicando tecnología y políticas adecuadas sobre la propiedad cada año exportan más, obtienen divisas y generan empleos por esa vía. Venezuela no es un país pequeño. Es cierto que no tenemos los mejores suelos del mundo, pero tenemos una superficie suficientemente grande como para ser un exportador mediano, y con eso generar riqueza en el país.

- En materia de tecnología, ¿qué tan tecnificada está la agricultura venezolana?

- Bastante. Venezuela tuvo un crecimiento muy importante desde el punto de vista de su eficiencia tecnológica en la década de los 90. De 1.500 kilos de maíz por hectárea pasamos a 3.500 kilos por hectárea en una década, un incremento superior al 100%. Los últimos siete años seguimos atados a esos 3.500 kilos. Lo mismo está ocurriendo con el arroz, tuvimos crecimiento de 5.000 kilos por hectárea, lo cual internacionalmente es competitivo, pero estamos pasmados, y los productores tienen cada vez más dificultades para acceder a insumos más eficientes, modernos y menos tóxicos.

Otro ejemplo del atraso tecnológico es la prohibición establecida para el cultivo de variedades transgénicas; y además nos vamos desvinculando de las principales corrientes de ciencia y tecnología con los países desarrollados y vamos construyendo una trama de relaciones con Irán, Siria, Bolivia, Nicaragua y Cuba, países increíblemente atrasados en esa materia.

- ¿Cómo ha sido el fracaso de las políticas públicas y qué efecto ha tenido en el agro?

- La estatización ha sido el primer factor de atraso. La ideologización del proceso, avanzar hacia un modelo ideológico de corte socialista que ha demostrado ser terriblemente ineficiente; la colocación de personal con escasa capacidad en cargos críticos en el sistema productivo nacional. El Gobierno ha fracasado en la política del control de la inflación, porque al no permitirle al sector privado aumentar la producción tenemos una situación de inflación. Ahora el Gobierno tiene que enfrentar un problema de crecimiento de los precios internacionales, y para traer la misma cantidad de comida deberá erogar una mayor cantidad de dólares; por el contrario, Brasil, Argentina y Perú se están beneficiando de los altos precios internacionales, así como Venezuela lo hace con el petróleo.

- ¿Cuáles serían esas políticas que se deben aplicarse para sacar al sector agrícola del estancamiento en el que se encuentra?

- Lo primero es cambiar al Gobierno. Difícilmente va a cambiar, y todo el mundo le ha aconsejado, incluyendo la FAO, que tiene que aumentar la producción, la productividad, depender menos de las importaciones y el Gobierno hace todo lo contrario. No pareciera que en lo que resta de la actual gestión vaya a haber un cambio en las políticas. La única forma viable de que esto cambie es tener un Gobierno mucho más liberal en lo económico, eficiente, que cree una legislación que garantice los derechos de propiedad para que la gente haga inversiones de largo plazo, que sea menos intervencionista, que se ocupe de gobernar y mantener la infraestructura en buenas condiciones y que deje la producción a los que saben hacerlo. En Venezuela hay gente que sabe producir.

- ¿Todavía se puede rescatar la productividad?

- Hay una oportunidad enorme, tan grande como lo que se ha dejado de producir. Actualmente el 50% de la carne que se consume en Venezuela es importada y quita un espacio enorme para que crezca la ganadería y recuperar la posición que tenía hace cinco o seis años; hay 3 millones de hectáreas menos de caña de azúcar sembradas, ahí también hay una oportunidad interesante. Recuperar la producción de café y llevarla a la situación donde éramos tímidos, pero exportadores, y tratar de exportarlo procesado.

Para Machado Allison el éxito que han tenido Brasil, Chile e incluso Perú en materia de agricultura, es que a pesar de la ideología de sus gobernantes le han dado continuidad a las políticas económicas de gobiernos anteriores que resultaron exitosas, mientras que en Venezuela ha sido lo contrario.

jueves, 23 de junio de 2011

Castillos voladores

¿Sabe que faltan más de 750 productos de los 4.000 y tantos que deberían estar en los anaqueles?

CARLOS MACHADO ALLISON |  EL UNIVERSAL
martes 21 de junio de 2011  12:00 AM
"Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él." (George Bernard Shaw, 1856-1950).

Sr. Presidente, ya buena parte de los venezolanos conocemos sus castillos y sus consecuencias. Buena parte de nosotros esperamos que ahora se ocupe de los cimientos.

El primer castillo aéreo cruzó el mar de la felicidad. Esperamos que se recupere, en manos de los galenos cubanos, ¿acaso no servían los nuestros? Regrese para reconstruir el país, que gane o pierda, el año entrante, hay que rendir cuentas.

¿Cuantos castillos en el aire construyó?:

(a) El autoabastecimiento de alimentos y acaba de firmar un punto de cuenta para que el Gobierno importe más de 4 mil millones de toneladas y gaste cerca de 4 mil millones de dólares, mientras la inflación en alimentos crece y crece;

(b) Ubicar a los pobres en casas dignas (hace 12 años) y ahora lo repite cuando el déficit se duplicó;

(c) Aunque no prometió reducir el crimen, con tal propósito modificó al Poder Judicial, le puso nuevos nombres a la PTJ y a cuanta policía existía, desarmó las policías municipales y logró 15.000 asesinatos por año y activa participación de policías y guardias nacionales en muchos delitos;

(d) Juró exterminar el narcotráfico y ahora somos el primer proveedor de la Unión Europea;

(e) Alteró el sistema de salud y le sugiero hacer una encuesta entre los mal pagados médicos para sepa en qué quedó la situación;

(f) Sin cimientos anda Pdvsa, endeudada, pletórica de burócratas y sin aumentar la producción. Miles de profesionales migran, soplados por los vientos de sus dragones.

No caben

En su mundo, más parecido al de los Locos Adams que al de Harry Potter, no caben gobernadores o alcaldes: cuando no se le cae un puente se derrumba una carretera, escasea el agua y racionamiento eléctrico. Ni a Merlín se le ocurre imaginar un "nuevo ciudadano", socialista, adorador de Fidel, obediente, pobre, ignorante y privado de cuanto servicio existe. Metió en otro castillo a 700.000 estudiantes que flotan entre cursos esotéricos de marxismo y afiches del Che, mientras pone de rodillas a las universidades autónomas. Milicianos vuelan en polvorientas escobas.

Sin cimientos andan el metro, empresas de Guayana, industrias expropiadas, campos invadidos y su propio gabinete. ¿Sabe que el desabastecimiento anda por el 17,8%, es decir, que faltan más de 750 productos de los 4.000 y tantos que deberían estar en los anaqueles? ¿Sabe? Y reflexione, Sr. Presidente, que en el maldito sistema capitalista se pueden obtener más de 100.000 productos para aliviar el hambre, mejorar la salud, la educación y dotar decentemente una casa. Rodilla en tierra, ya que para construir 2.000.000 de viviendas necesita al sector privado y a los ingenieros venezolanos y para darles de comer, son indispensables nuestros productores y agroindustrias. Bájese de la nube, al castillo se lo está llevando el viento.

jueves, 9 de junio de 2011

Epístolas al Presidente I

Diario El Universal, 8 de junio de 2011 
Carlos Machado Allison

Señor Presidente: Juan Varela (1824-1905) plasmó en una de sus epístolas ésta frase: El fin principal de la sociedad es el bienestar de cuantos individuos la componen, y nada es más eficaz para lograr este fin que el desenvolvimiento de nuestras facultades espirituales y físicas. La instrucción, pues, debe considerarse como un deber social”

Por ello, nadie tiene tanta responsabilidad en ese particular como usted. Porque le corresponde garantizar que del gobierno dimanen políticas, estrategias y recursos para que los ciudadanos reciban la mejor educación. Eso se logra, señor Presidente, con buenos y bien pagados maestros y profesores trabajando en un ambiente adecuado y con escuelas, liceos y universidades con servicios e instalaciones que estimulen el desarrollo intelectual de los alumnos. Le recuerdo, aunque usted bien lo sabe, que los docentes de la nación reciben un salario infame y que los alumnos acuden a instalaciones apestosas e inseguras, donde rara vez hay un baño que funcione, rodeados de zancudos, basura y vendedores de drogas. ¿Será que se olvidó de las Escuelas Bolivarianas de doble turno y con abundante comida? ¿Qué ocurrió con el programa de alimentación escolar?  La medida de un buen gobierno es la calidad de la enseñanza, la de un buen país, la cultura de sus ciudadanos.

Una proporción de los egresados de los liceos públicos en lugar de clases reciben un sello que dice “exonerado” en matemáticas, física y química. Hoy existen bachilleres que pretenden ingresar a la universidad sin haber leído nunca un libro, con graves carencias en su lenguaje, con dificultades hasta para entender el más sencillo párrafo de un periódico. Muchos niños abandonan temprano la escuela, en particular si en ella no hay comida, y al llegar a la adolescencia, pasan a engrosar esa masa de cuasi-analfabetos que mueren o matan temprano en la vida. El año pasado fueron asesinados 15.000 venezolanos, la mayoría jóvenes de escasa educación y los asesinos, casi todos aún en libertad, tienen un perfil educativo similar al de la mayoría de sus víctimas. Los criminales se alimentan de la pobreza y la ignorancia, pero a veces y éste parece ser el caso, existen gobiernos que encuentran harto conveniente que la mayoría de los ciudadanos sean pobres e ignorantes. El pobre nunca es libre, el ignorante tampoco.

¿Será por eso que trata de imponer la educación militar, la falsificación de la historia y los textos ideologizados para subdesarrollar intelectualmente a nuestros jóvenes? Ignorancia, pobreza y conductas de secta, definen ciudadanos sumisos, manejables, dependientes y adquiribles con cualquier miseria en forma de misión. Quizás por eso en su panteón personal figuran como héroes los mandamás de Libia, Corea del Norte, Bielorusia, Cuba y Siria ¿Sabía usted que el 99% de las personas que pasan hambre se encuentran en países donde falta democracia, instituciones y educación?

, yo creo que lo sabe, los integrantes de su gabinete también.

sábado, 4 de junio de 2011

V Curso Internacional de Ganadería de Doble Propósito, Maracaibo

Diario La Verdad, 4 de junio





Importación atenta contra arroz, maíz y azúcar criolla

El aumento de las compras de productos está relacionado con la baja producción, balanza negativa ocasionada por las restricciones al sector primario. Políticas agrícolas debilitan la producción nacional
Yasmín Ojeda - web@laverdad.com - Maracaibo - 20/05/2011 00:00 20




La balanza de la producción nacional se inclina. Mientras, el Gobierno asegura que aumenta la colocación y distribución de alimentos. Carlos Machado, experto en políticas agroalimentarias y analista del Instituto de Estudios Superiores de Administración, explica la razón.

Las importaciones "crecieron de dos mil millones de dólares, en 2005, hasta un máximo de siete mil 400 millones de dólares en 2008. Y en la actualidad alrededor de seis mil millones de dólares".

Las compras en los mercados internacionales son el aliado del Ejecutivo. Ocultan la "caída" de la producción y para mantener esa complicidad se vale de un incremento de la facturación que afecta los sectores agrarios.

Machado destacó que se debilitó la producción nacional, lo que se cosecha en suelo patrio. Las causas se originaron por el "problema de los derechos de propiedad en Venezuela, la fragilidad  en el derecho y el manejo que ha dado el Gobierno".

El control de precios, de la divisa y la inseguridad jurídica se unieron al círculo de complicaciones que afecta al sector primario. Se impusieron restricciones.

El resultado de esas políticas es el "profundo impacto negativo en la producción. Lo que ha llevado a un incremento notable y de dependencia de las importaciones".

Esto traduce que mientras existe temor y afectación en las unidades productivas, la producción tiende a disminuir. Para cubrir esas fallas de abastecimiento de alimentos, el Gobierno utiliza la importación. Compra a otros países productores.

¿En cuánto cayó?

Machado explica que más de tres millones 500 mil toneladas de azúcar ya no están saliendo de los cultivos nacionales. Desaparecieron cosechas. Hay  "medio millón menos de toneladas de arroz y medio millón menos de maíz". Rubros que tienen "incidencia sobre el volumen de producción" y ofertas de alimentos.

La baja de caña de azúcar es la significativa. En el pasado se cultivaron 10 millones de toneladas. "Ahora son seis millones en los últimos cuatro años". Cuatro millones de toneladas dejan de producirse. Un 40 por ciento menos.

Competencia

Otro de los "problemas" presentes en la caída, resulta de la intervención del Gobierno. El Estado produce, distribuye y fija precios. Una combinación de funciones, una "permanente intervención, en asuntos que son de naturaleza privada, en vez de preocuparse por gobernar".

El experto recalcó, en el Quinto Curso Internacional de Innovación y Tecnología en la Ganadería de Doble Propósito, que el Gobierno "está intentando encargarse de producir, de importar y de sustituir al ciudadano común (agricultores, empresarios) en su actividad productiva".

Datos portuarios reportaron que desde el 2004 el Gobierno aumentó las importaciones. La actividad en los puertos se incrementó. Más de ocho buques al día arribaban con carga, un 50 por ciento con alimentos.

Estadísticas

A 2011 las importaciones de alimentos tocan los seis mil millones de dólares.

La producción de caña de azúcar cayó en cuatro año a 40 por ciento.

Un millón de toneladas de arroz y maíz disminuyó de las cosechas.

Curso Internacional

La Universidad del Zulia, a través de la Facultad de Ciencias Veterinarias y de Agronomía, con la Fundación Girarz y la Fundación Ganadoble, patrocina el Quinto Curso Internacional de Ganadería. Tienen el apoyo de la Gobernación del Zulia, empresas del sector ganadero y gremios.

Hoy continua el evento con los temas de genética y mejoramiento, sanidad, medicina de la producción, comportamiento y bienestar animal.

El sábado las conferencias serán de reproducción y biotecnología, y agronegocios. En las instalaciones de Apuz harán una subasta ganadera.

jueves, 26 de mayo de 2011

Venezuela: el drama de los servicios

El drama de los servicios

Carlos Machado Allison
El Universal, 24 de mayo de 2011

No, apreciado lector. No se trata de los cortes de electricidad, el pavoroso estado de la vialidad nacional o el mes que permaneció parte del estado Vargas sin agua. Tampoco la ínfima calidad de los servicios públicos de educación, salud y seguridad social, o las fallas del Metro. Eso ya usted lo conoce, lo sufre y sabe que la única solución es que en el 2012 tengamos un gobierno diferente.

No sólo se han deteriorado los servicios públicos, sino que esta infección se está extendiendo también al sector privado. Proceso que otros países han conocido. El gobierno hace grandes esfuerzos para acostumbrarnos a vivir mal, entre huecos y basura, a comer sólo aquello que estiman indispensable, a recibir una educación de pésimo nivel para que no podamos entender las virtudes de otras naciones o sociedades. Impregna a la sociedad de malos ejemplos, obras inconclusas, discursos violentos, inflación, pobreza y otros actos que abaten la calidad de la vida de las personas. Nos vamos transformando en una sociedad conformista y sumisa, que se maravilla cuando encuentra aceite y grita de alegría cuando le ofrecen la posibilidad de tener dentro de 20 años una vivienda digna. El sector privado comienza a imitarlo abatiendo la calidad de sus servicios.

Los cajeros de los supermercados en lugar de recibir al cliente con un “buenos días” y una sonrisa, están utilizando el celular. En mis últimos tres viajes internos por avión, ninguno despegó a tiempo, sin explicaciones, ni siquiera una disculpa. Cuando los pasajeros se indignaron, un empleado los amenazó con llamar a la Guardia Nacional. Al preguntar, en el banco, por qué debemos llenar otra planilla, la respuesta “esas son las normas”. Compramos un electrodoméstico y el vendedor señala que la garantía sólo es válida por 24 horas y después, si el aparato no sirve, hay que acudir un distribuidor cuya dirección desconoce. En la farmacia sólo hay una caja en funcionamiento y 30 clientes esperan. En otro establecimiento nos exigen, de mala manera, “cédula y número de teléfono” en el recibo de un pago con tarjeta de débito cuando ya el dinero está en manos del establecimiento. Lograr que una empresa cambiara un celular defectuoso fue un áspero proceso sólo cumplido ante la amenaza de llamar al presidente de la organización.

La comida es lanzada sobre la mesa, los cubiertos en desorden y el mesonero, cuya mirada apunta a cualquier cosa menos al cliente, trae la cuenta cuando llegan los comerciales ya que el cajero está viendo el juego de béisbol. No es extraño ver en los estantes ropa sucia, cartones de leche deteriorados, basura en los pisos y un vendedor que se molesta si les pedimos lo que necesitamos y no lo que está a la vista. Un buen servicio y una atención cortés comienza a ser algo raro en nuestra sociedad, el gobierno estrangula al sector privado y éste, con cierta frecuencia, hace lo mismo con el cliente. Vale protestar, tenemos tanto derecho a un buen gobierno, como a un buen servicio.

domingo, 22 de mayo de 2011

Venezuela: Leche, carne, hortalizas, plátano y maíz bajo el agua

Carlos Machado Allison
22 de mayo de 2011

¿Son las lluvias o es el gobierno central?


Las intensas lluvias han producido pérdidas o han destruido vías en los estados Mérida, Táchira, Zulia y Barinas, así como exceso de agua en Portuguesa, entidad que provee buena parte del maíz, arroz y caña de azúcar.

Cierto que llovió con instensidad, como ha ocurrido varios millones de veces en el mes de mayo cuando los alisios barren nuestro territorio. Cierto que hay un ciclo de La Niña y El Niño, cierto es también que nos afectan tangencialmente, pero todo eso está registrado en las estadísticas y el gobierno debería saberlo y tomar las medidas requeridas.

Pero la vialidad, los canales, puentes y otras obras de infraestructura han sido abandonadas por años. Desde que el gobierno re-centralizó, quitándole potestad a los estados, la situación de los servicios públicos ha empeorado. También contribuye a esta situación el crecimiento de los asentamientos humanos marginales, sobre laderas, en la cercanía de los cauces. También contribuye la política de frontera, ya que la ruptura de relaciones comerciales con Colombia hizo que la vialidad fronteriza fuera menospreciada y no menos el hecho de que el gobierno, ahora apurado y angustiado, le negara recursos a Táchira y Mérida, así como al estado Miranda por el simple hecho de tener gobernadores de la oposición.

El agua cuando cae y corre, no entiende mucho de ideología o de centralización, pero si de la ley de gravedad. Ahora está llegando menos leche al mercado, se han perdido muchas hectáreas de plátano, no se ha sembrado más del 20% del maíz y entre daños por lluvia y problemas para transportar la cosecha, existen problemas con las hortalizas. Y yo, estaba apostando a que éste iba a ser un mejor año agrícola que el 2009 y 2010. Ahora tengo mis dudas.

lunes, 16 de mayo de 2011

Las declaraciones del Vicepresidente Jaua

Carlos Machado Allison
16 de mayo de 2011

El VP Jaua declaró que el 95% de las fincas recuperadas por el gobierno “son ahora punta de lanza del desarrollo tecnológico agroindustrial y agrícola del país” (Diario El Universal, 16 de mayo de 2011). Además, en contra de lo señalado por las víctimas del despojo oficialista, agregó que las mismas “estaban abandonadas”. Tiene razón el actual VP y ministro, cuando se inició el despojo, al señalar que cuenta ahora con 3 millones de hectáreas para realizar sus planes y garantizar el suministro de alimentos a los venezolanos. El problema es que no lo ha logrado.

Pues bien, la superficie total dedicada a la producción agrícola vegetal en Venezuela ha oscilado entre 1,5 y 2,0 millones de hectáreas en la última década. El valor más bajo corresponde al último año (2010) y el más elevado al 2008 cuando la faena de “recuperaciones” estaba en su apogeo. Uno debe suponer que la planificación central y estratégica del todopoderoso gobierno debía haber dedicado una fracción importante de esa superficie a la producción vegetal y de haber sido así, deberíamos haber roto todos los registros de producción de rubros anuales.

Lo señalamos porque el VP dijo “punta de lanza del desarrollo tecnológico, en otras palabras el empleo intensivo de maquinaria, semillas híbridas de primera, sistemas de riego inteligentes, nivelación laser y para no aburrir al lector, los centenares de tecnologías disponibles para producir cereales, oleaginosas de ciclo corto, hortalizas, frijoles, papas, caraotas y quien sabe cuantas cosas más. En los últimos años el gobierno ha suscrito acuerdos “tecnológicos” con Irán, Brasil, China, Argentina, Uruguay y quién sabe con cuantos otros países. En materia tecnológica nadie sabe por donde anda, ni que hace, el satélite Simón Bolívar y lo que si sabemos es que la fuga de talento es enorme.

Pero resulta que la realidad indica un descenso en la producción de arroz, maíz, caraotas, azúcar, café y algunas hortalizas. Cierto es que se han realizado grandes compras de tractores y que en ciertos sitios han surgido, como hongos, grandes galpones para producir bajo condiciones controladas, hortalizas y quién sabe que otras cosas. Entonces, ¿dónde están los productos de estas fincas?

También en estos años funestos el gobierno se hizo o desarrolló unos cuantos centrales azucareros y ahora importamos más azúcar que nunca, gastó una pequeña fortuna en el plan café, y ahora importamos 30% del consumo nacional, cuando antes el país era un modesto exportador. De cubrir la totalidad de la demanda interna de carne bovina hemos pasado a importar alrededor del 50% del consumo nacional. La producción de arroz disminuyó al menos un 40% y si de tecnología se trata, recordemos que en Venezuela está prohibida la siembra de plantas transgénicas (maíz y soya, por ejemplo) pero no se prohíbe la importación de maíz forrajero o aceite procedentes de las mismas.

El VP Jaua parece olvidar que la población venezolana se las arreglaba bastante bien con US$ 75 anuales por persona en importación de alimentos y que ahora se requiere gastar más de 200. La factura anual oscilaba entre 1,3 y 2,0 mil millones de dólares y en 2008 llegó, a la asombrosa cifra de 7,4 mil millones.

Olvida que en la década previa al actual gobierno, con el petróleo a un precio ínfimo, no ocurrieron episodios de desabastecimiento y se diversificó la oferta de los mismos. Ahora cuando no falta leche, carecemos de aceite (hace más de dos semanas que no hay), que la carne de primera amaneció hoy a 56 Bs F el kilogramo y que hasta hace unos días el aguacate estaba entre 60 y 80. Cebollas, pimentones y tomates también alcanzaron en 2010 y comienzos del 2011 el mayor precio en la historia, las panaderías no han recibido trigo, la mantequilla nacional es más costosa que la francesa y buena parte de la leche de larga duración procede de Ecuador, Argentina, Perú, Uruguay y México. No es comida, pero desde hace dos semanas no es posible encontrar Listerine o cualquier antiséptico bucal, tampoco es comida, pero el costo de las medicinas está por la nubes, así como las servilletas, el papel higiénico y las fórmulas infantiles especiales. La inflación en alimentos, en los últimos tres años, es de 100% ¿un gran éxito?

Esto, Sr VP es el resultado del control de precios, el control de divisas, el mal manejo de la economía, la planificación centralizada, la creación de unidades gubernamentales de producción (las mismas que el Partido Comunista, uno de sus aliados ha denunciado como rotundo fracaso), de la confiscación, expropiación o “recuperación” de tierras, del proceso de monopolización de las cadenas de suministros. En fin de ese socialismo del siglo XXI que tiene, no sólo a la producción de alimentos, sino también al suministro eléctrico, el sistema de salud, la vialidad, la educación pública y la inseguridad personal, en la peor situación de los últimos 50 años

2011 ¿Buen año para la agricultura?

2011 ¿Buen año para la agricultura?

El Universal, 13 de mayo de 2011

Carlos Machado Allison

Quizás el 2011 sea un mejor año agrícola que los dos años precedentes, pero no porque haya mejorado la gestión pública, sino gracias a factores climáticos. En 2009 el país fue afectado por la sequía y en 2010 por exceso de lluvia. Ahora, tras una breve estación seca alterada por lluvias precoces, debería aumentar el volumen de la producción.

Sin embargo, como el balance se hará publico meses antes de las elecciones del 2012, es necesario decir algunas cosas. Primero, que el impacto de las leyes (tierras, seguridad y soberanía alimentaria, entre otras), el control de precios y de divisas, la burocracia y demás elementos del trasnochado socialismo, seguirán limitando la inversión de los ciudadanos que saben producir; Segundo, que existe una diferencia, 3 millones de toneladas o más, entre las cifras del gobierno y las que manejan los productores organizados. Un ministro iluminado por el optimismo o intentando congraciarse, dijo que en 2010 la producción fue de 19 millones de toneladas y que aspiraban llegar a 25 con el “nuevo” plan agrícola. Además no vale registrar el ganado brasilero como nacional en los mataderos, aunque les otorguen cédula al desembarcar. Un cuento como el de la vivienda.

Las cifras que manejan los productores, entre ellos Fedeagro, Fesoca, Fedenaga, los de arroz, de papa y hortalizas, la magnitud de las importaciones y la inflación de los productos agrícolas que fue como del 60%, nos hacen pensar que en el año 2010 la producción interna no superó l5 millones de toneladas, es decir 4 millones menos que la cifra del optimista. Si todo fuera magnífico en el 2011: crédito a tiempo, precio del maíz, arroz y la caña de azúcar satisfactorio para los productores, importante ajuste en el precio del ganado, abatimiento de la inflación, abundancia de agroquímicos y buena asesoría tecnológica, el año podría concluir con un incremento de 2 a 2,5 millones de toneladas para llegar a 17, cifra de hace una década, cuando Venezuela tenía 5 millones menos de bocas que alimentar.

Para que la producción por habitante retorne al mejor año del actual gobierno (2008), debe aumentar en 80% la producción de maíz y arroz, en 50% la de caña de azúcar, 20% la de leche y un porcentaje importante en frutas, hortalizas, café y oleaginosas. “Saltar” a 25 millones en un solo año, requeriría el mayor milagro agrícola visto por la humanidad o ¿el ministro estaba pensando en el 2030? El gobierno se ahorcó en su propia soga, trató de arruinar a los productores y a la agroindustria con la política inflacionaria y ahora no quiere ajustar los precios de acuerdo con la misma. Ahora que los precios internacionales han aumentado, no le queda más remedio que seguir endeudándose para pagar la factura de las importaciones, subsidiar al mercado interno y erogar mucho dinero para cubrir el fracaso financiero de las empresas nacionalizadas o creadas por el gobierno.

sábado, 23 de abril de 2011

Panorama agroalimentario de Venezuela

Abril de 2011

Carlos Machado Allison

Panorama agroalimentario


Existen grandes diferencias entre las cifras que ocasionalmente entrega el gobierno y aquellas de las asociaciones de productores y otras fuentes calificadas. El Ministerio de Agricultura y Tierras ha dejado de publicar los anales que  por décadas generaron las oficinas de estadística del mismo. Así mismo, y por razones difíciles de entender, el BCV también eliminó de sus estadísticas públicas el valor del PIB agrícola.

Sin embargo es posible un diagnóstico general: (1) El valor de las importaciones ha aumentado de un promedio de US$ 75 por habitante y año, a cifras que superan los US$ 200 en los últimos tres años, alcanzando su máximo histórico en el año 2008 cuando se gastaron 7.400 millones de dólares. Dos razones motivan al gobierno para aumentar las importaciones: (a) la baja producción nacional y (b) la búsqueda de precios más bajos en el mercado internacional; (2) La inflación en los alimentos se ha mantenido, por encima del IPC promedio, por casi cinco años consecutivos lo que permite deducir que la demanda se encuentra por encima de la oferta; (3) Desde hace seis años se registran lapsos de desabastecimiento destacando aquellos en productos como leche en polvo y aceite; (4) El gobierno mantiene una política de regulación de precios que cubre a más de un centenar de productos o presentaciones y simultáneamente ha regulado el precio de muchos insumos agrícolas y precios a los productores. Estas acciones no han podido detener el proceso inflacionario y tan sólo transforman tendencias graduales en “saltos” periódicos cuando al final deben ajustar los precios; (5) El gobierno ha fortalecido y le ha dado gran importancia a INDEPABIS tratando de convencer a la población que la escasez de alimentos y la inflación son el resultado de la acción de los “especuladores”, sin embargo la estricta fiscalización, como era de esperar, no ha detenido el incremento de los precios o los episodios de escasez; (6) La política de “rescate de tierras” y creación de unidades socialistas de producción no ha tenido éxito, todo lo contrario, ha disminuido la producción de carne bovina, caña de azúcar, café, frutas arbóreas y otros cultivos que demandan inversiones a largo plazo; (7) La política de adquisición o expropiación de agroindustrias, centrales azucareros, empresas agropecuarias proveedoras de insumos y otras, no ha tenido éxito; (8) Incremento de los precios internacionales que suelen acompañar al aumento del precio del petróleo, tampoco han ayudado mucho a las políticas actuales. Recientemente el gobierno se ha visto obligado a “ajustar” el precio de los derivados del trigo (pan, pastas), la leche en polvo y el aceite vegetal; (9) El gobierno gasta grandes cifras en subsidiar los alimentos en sus redes de distribución como MERCAL y existe oscuridad total sobre los estados financieros de las empresas públicas del sector. Es bien probable que muchas de ellas estén, como otras empresas públicas, en una situación deficitaria; (10) Persisten problemas de infraestructura y servicios (vialidad, sistemas de riego, fallas eléctricas, etc.) que encarecen los costos de los productores; (11) La inseguridad jurídica, las carencias en infraestructura, servicios y la situación precaria de las universidades se combinan para abatir la inserción tecnológica y la investigación. La productividad no ha aumentado en los últimos años, ni tampoco la calidad de los productos agrícolas.

El índice de producción de alimentos de la FAO muestra un rezago importante para Venezuela a lo largo de la primera década del siglo. Durante ese decenio Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Paraguay, Uruguay, Perú y otros países del continente han tenido un buen desempeño. Resulta paradójico que un gobierno que ha basado su política agrícola en lemas como “autoabastecimiento”, “desarrollo endógeno”, “seguridad y soberanía alimentaria”, muestre al final resultados tan negativos.

viernes, 15 de abril de 2011

La mentira como norma

La mentira como norma
CARLOS MACHADO ALLISON |  EL UNIVERSAL
martes 12 de abril de 2011  
Que en ocasiones un funcionario público oculte la verdad, es algo que ocurre en buena parte del planeta, pero que todos y todo el tiempo lo hagan, parece exclusivo de la Venezuela actual. Tan frecuente, que cada vez que los escucho en la radio o aparecen en televisión, me encuentran mentalmente condicionado al hecho y corro el riesgo de dar por sentado que miente, hasta en el extraño caso que diga algo apegado a la realidad. La falacia en la punta de la lengua, el discurso interminable, sin pausa, repetitivo.

"Horrible sistema"

A la par de ocultar las estadísticas sobre electricidad, fallas del metro, viviendas nunca construidas, delitos o condiciones de la vialidad, cualquier desaguisado, propio o preexistente, es producto del cambio climático o del capitalismo. Horrible sistema donde la gente no pasa hambre, hay trabajo digno, derechos de propiedad y justicia, con una economía que creció 3% el trimestre pasado y a cuyas puertas tocan millones de personas que proceden de países socialistas, populistas o "milicotribocaudillistas" que quieren vivir bajo el espantoso régimen capitalista y neoliberal.

Son tantas las mentiras hojillescas, que difícil es, seleccionar. Un viceministro dijo, sin rubor, que la producción agrícola en Venezuela es de 19 millones de toneladas y, además mintió por adelantado y sin descuento, anunciando que llegará a 25 millones. Pues resulta que en 2010 la producción fue como 17 millones, quizás menos. Cuando llegó a 19,4 millones (2007) fue porque la de caña de azúcar fue de 9,7 millones (50,1% del total) y la de cereales alcanzó su máximo histórico (4 millones). Pues bien, después vino la hecatombe y la de caña descendió más de 3 millones y la de cereales cayó a 2,7 en el 2009. Como la de frutas, tubérculos y carne bovina también descendió, y las malas políticas, afectaron a los productores, el gobierno malgastó 18 mil millones de dólares en la importación de alimentos entre 2008 y 2010. Realidades: tomates y cebollas llegaron a 40 BsF, aguacates a 70 y la carne, comprada en Brasil a 4,80 el kilo en pié, ronda los 50. ¡Viva el socialismo y el ALBA!

Apagones...

Apagones, racionamiento, multas y cartelitos, según el Gobierno, ocurrieron por falta de lluvia, luego por el exceso de las mismas y ahora, agotada la mentira, por el abusivo consumo de venezolanos capitalistas y pitiyanquis. Imagínense cómo sería la crisis si no hubieran cerrado 5.000 industrias, si la economía no hubiera retrocedido en dos años consecutivos y la inflación no hubiera causado una contracción del 15% en el consumo. Pero hay realidades que no pueden ser tapadas, por fin y con el atraso usual, el contralor admite que Pudreval existió y que "irregularidades" y falta de insumos impidieron la construcción de viviendas. El presidente admite que la burocracia le está "haciendo daño". ¿Quién la duplicó en menos de una década? Dudo que haya sido la mano peluda de la CIA, salvo que la mitad de los ministros sean apátridas y traidores a la revolución.

lunes, 4 de abril de 2011

La muerte de la soberanía

La muerte
de la soberanía

Carlos Machado Allison, EL UNIVERSAL
martes 29 de marzo de 2011 
La palabra más común en el discurso oficial es soberanía. Se aplica a la integridad territorial, al pueblo, a la importación de alimentos, la firma de un acuerdo para entregar petróleo barato. También usamos el término para los desastres: "soberana torta" grita el conductor cuando su vehículo pierde el tripoide en un hueco, "soberano desastre" clama el experto petrolero al hablar sobre Pdvsa.

Soberanía es sinónimo de independencia y libertad, poder para controlar el rumbo del país. Se alcanza cuando decidimos, enseñamos competencias y habilidades, tenemos salud, alimentación y recursos para recorrer el camino hacia un mejor futuro. Sólo hay soberanía cuando controlamos lo básico: educación, salud, alimentación y recursos para hacerlo. Hoy, ¿cuánta soberanía le queda a Venezuela?

La educación es soberano desastre. Escuelas públicas que se caen a pedazos: sin baños, fallas severas en la alimentación escolar, deserción elevada, maestros mal pagados y pésima formación en idioma, matemáticas, historia o geografía. En la secundaria, carencias tan severas que muchos se gradúan con un sello que los exonera en matemáticas, física o química porque no hay docentes. Con ese sello irán a las improvisadas universidades bolivarianas de bajísimo nivel, mientras en las autónomas, estranguladas económicamente, los estudiantes están en huelga de hambre.

La salud perdió la soberanía hace tiempo. Parte depende, como en otros ámbitos de la vida nacional, de los cubanos. Otra fracción en manos de "médicos", al estilo cubano, improvisados en tres años y la restante, la de galenos bien formados en nuestras universidades, luchando porque funcionen hospitales donde siempre está cerrada un ala, existen fugas de aguas negras y la mitad de los quirófanos están en reparación. Los médicos migran y los posgrados están vacíos. Los enfermeros inician una huelga de hambre. La medicina preventiva colapsó: epidemias de dengue, sarampión, AH1N1, malaria, pediculosis y sarna.

La soberanía alimentaria se caracteriza por la brutal inflación en alimentos, captura de fincas por el Gobierno, desabastecimiento y dependencia de las importaciones. De Brasil vienen las vacas, de Uruguay el queso y de la empobrecida Nicaragua café y caraotas. Argentina envía arroz y Ecuador leche. Las viviendas van a ser construidas por bielorrusos o uruguayos, el instituto agrícola por los chinos, los plátanos sembrados por los rusos, los chigüires iban a estar en las garras del sátrapa libio y el ensamblaje de tractores en manos del iraní. Los consejos para manejar centrales azucareros, logística de importación de alimentos y control ciudadano, proceden del otro sátrapa, el de la isla.

Los pobres nunca son libres, carecen de soberanía. Ningún país pobre es soberano ya que siempre dependerá de terceros. ¿Ahora entienden la soberana estrategia del Gobierno? Forjar una población pobre, enferma, ignorante y malnutrida, que es el paraíso de las satrapías. La soberanía ha muerto.

martes, 15 de marzo de 2011

Llamas en el desierto

Llamas en el desierto
La falta de libertad, una economía rentista, corrupción elevada, poder continuo y centralizado...
CARLOS MACHADO ALLISON |  EL UNIVERSAL
martes 15 de marzo de 2011  
Para sorpresa de muchos gobiernos y analistas, ha surgido en el Medio Oriente un movimiento social muy particular. A pesar de las grandes diferencias culturales, algunas cosas parecen obvias. La primera de ellas es que el protagonismo en las protestas contra los viejos y corruptos gobiernos, procede de las capas más jóvenes y mejor educadas de la población, en alianza con los trabajadores urbanos. En efecto, a pesar de las enormes restricciones que los caudillos habían impuesto, los dólares del petróleo y otros ingresos elevaron el ingreso de Bahrein, Libia, Irán y Túnez y en menor grado los de Egipto y Yemen. El índice de corrupción de Transparencia Internacional ubica a estos países en las posiciones 46 (Bahrein), 65 (Túnez), 111 (Egipto), 130 (Libia), 154 (Yemen) y 168 (Irán). Venezuela ocupa la nada honorífica posición 162. 

¿Qué tienen en común? 

También sorprende la diversidad de los gobiernos, civiles en Egipto y Túnez, una feroz dictadura militar alimentada por el petróleo en Libia, una teocracia autoritaria en Irán y un Gobierno que ya dura 31 años en Yemen, el país más pobre de la región. ¿Qué tienen en común salvo la religión dominante?: pues la falta de libertad, una economía rentista, corrupción elevada, poder continuo y centralizado y negación de oportunidades a una juventud con mayor nivel educativo y acceso a información sobre lo que ocurre en el mundo occidental. Allí, donde existe alternabilidad en el gobierno, justicia y tolerancia. Cuatro de estos cinco países se han declarado socialistas en algún momento. 

Frágil 

Gadafi lleva 32 años en el poder. Saleh 31 (Yemen del Norte) y 21, del actual Yemen. El Gobierno de Mubarak casi cumplía 30 cuando fue depuesto. Ben Alí mandó por 24 hasta que los tunecinos lo hicieron huir de la capital. Los ayatolas de barbas blancas, con sus políticos asociados son el poder único en Irán desde 1979. La familia al Khalifa domina Bahrein desde 1796 y en calidad de reinado o emirato hereditario desde 1971. En tres de estos países, la "conciencia nacional" es frágil. Libia es el resultado de la imposición europea y la alianza, a trompicones, de varias tribus. Yemen ha sido escenario de conflictos en las tribus del Norte y del Sur. Bahrein nace en 1971 tras haber sido una colonia británica y casi una dependencia de Irán. Pero Egipto e Irán tienen larga historia y en sus respectivos momentos, fueron los países más poderosos del mundo antiguo, hoy figuran entre los más corruptos. 

Aquí, estudiantes y obreros también son protagonistas. Desde huelgas de hambre hasta expresiones de indignación han obligado al Gobierno a dar órdenes a los tribunales para poner en libertad a varios ciudadanos. Pero persiste su solidaridad con Gadafi, los Castro, Lukashenko y el Gobierno iraní, formando una suerte de confederación de gobiernos autoritarios y en su mayoría, muy corruptos. Todos odian a las democracias occidentales, quizás porque en ellas, la corrupción es baja y el sistema judicial eficiente y autónomo

martes, 1 de marzo de 2011

Para los egresados de la UCV

Para los egresados de la UCV
Serán funcionarios del ministerio los que decidirán qué proyectos se aprueban
CARLOS MACHADO ALLISON |  EL UNIVERSAL
martes 1 de marzo de 2011  12:00 AM
Mensaje válido para todos los egresados de las universidades autónomas de Venezuela y también para quienes han sido sus proveedores, amigos, padres y empresas beneficiadas por contar entre sus empleados y directivos a exalumnos de nuestras principales casas de estudio. Vale también para aquellos que hoy ocupan, y no son pocos, altos cargos en el Gobierno. 

Nuestras universidades autónomas viven mal momento. Acosadas en lo económico y en lo ideológico. Sus profesores, en especial aquellos que a tiempo completo o dedicación exclusiva no cuentan con más ingresos que su salario, se han empobrecido en forma dramática en los últimos cuatro años. También han envejecido y el presupuesto actual determina un congelamiento de cargos que no permite la captación de nuevos docentes e investigadores, tampoco la renovación de equipos, dotación de laboratorios y bibliotecas. Migran hacia el exterior muchos talentos jóvenes que no ven futuro en la docencia y en la investigación. Además, una de las últimas fechorías de la Asamblea saliente fue modificar la Ley de Ciencia y Tecnología para asegurarse que los aportes que percibían nuestras máximas casas de estudio a través del vínculo con las empresas, ahora vayan al fisco nacional. 

Serán funcionarios del ministerio los que decidirán qué proyectos se aprueban, pero la ley los califica de entrada, serán aquellos inscritos en los planes del Gobierno. La calidad no importará, sólo la orientación ideológica. 

Un país sin universidades autónomas, públicas o privadas, está condenado al atraso. Un país con profesores más preocupados por el precio del mercadito quincenal que del acontecer de la ciencia mundial, rodará cuesta abajo hacia la mediocridad. Un país donde la figura del docente es respetada, donde la obtención de maestrías y doctorados es algo importante, donde el egresado se lleva con orgullo un diploma a su casa, es un país con futuro. 

En muchos países buena parte del financiamiento de las universidades procede de las donaciones que hacen sus egresados. Desde edificios hasta bancos en los jardines están etiquetados con sus donativos. Becas y cátedras, laboratorios "dotados" por empresas o individuos que en algún momento de sus vidas decidieron compartir con su Alma Mater los ingresos obtenidos gracias a su formación. De la UCV han egresado decenas de miles de profesionales en los últimos cincuenta años y, usted amigo lector y egresado de la UCV, no puede dejar la defensa de la institución exclusivamente en manos de los profesores, estudiantes, empleados u obreros activos en este momento. Recuerde, amigo egresado, antiguo alumno, que sin pago alguno recibió los beneficios de su educación, que desde su creación en el siglo XVIII, o desde sus estatutos republicanos en el XIX, han pasado muchos gobiernos, pero nuestra máxima casa de estudios sigue presente. 

Contribuya a que siga allí, nunca arrodillada, venciendo sombras con la luz que emana de sus aulas. Vale para todas nuestras universidades.