domingo, 16 de enero de 2011

Chávez, conciliador en su informe anual

El Presidente Chávez cumplió, imagínese el lector, con su oferta de no insultar durante su alocución anual ante la Asamblea. Lo que no hizo fue hacer breve el discurso y fue, como siempre largo y tedioso ya que se necesitan muchas palabras para esconder los escasos logros. Intentó compartir la responsabilidad frente al hampa desatada, Caracas es la ciudad más peligrosa del continente, no logró explicar por qué no hay suficientes viviendas en el país y mucho menos por qué la inflación en alimentos es tan elevada. Sin embargo, sin admitirlo públicamente (eso jamás) pareciera que existe por fin una rendija para que el sector privado pueda hablar con el gobierno sobre el nuevo ajuste de precios que vendrá como consecuencia de la devaluación de 2,60 a 4,30 que afecta productos como azúcar, aceite, trigo, carne, maíz forrajero, torta de soya, leche en polvo y muchas otras cosas que debemos importar. Se habla de subsidios para impedir que los precios suban demasiado, ¿pero hasta dónde puede el gobierno subsidiar?. Existe un límite porque este año las demandas salariales pasarán a ser un grito que entonarán tanto los empleados públicos como los privados.

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