martes, 5 de julio de 2011

Entrevista el 27 de junio El Universal

"La agricultura no figura entre las prioridades del Gobierno"
"Venezuela tienen la superficie suficiente para llegar a ser un mediano exportador y generar riquezas " "La estatización ha sido el principal factor de atraso y avanzar hacia un modelo ineficiente "
Machado Allison considera que todavía hay tiempo de rescatar la productividad nacional y convertir a Venezuela en un país exportador

 MANAURE QUINTERO


ANGIE CONTRERAS C. |  EL UNIVERSAL
Uno de los principales problemas de la agricultura nacional es el estancamiento de la productividad, que se evidencia desde hace nueve años en los rendimientos por hectárea que registran actualmente los principales rubros del país.

A juicio de Carlos Machado Allison, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), el estancamiento de la producción es consecuencia de las erróneas políticas públicas que han sido aplicadas a la agricultura, y así lo plasma en su quinto libro denominado La crisis de la agricultura en Venezuela: tecnología y fracaso de las políticas publicas; donde señala, entre otros planteamientos, que el escaso financiamiento para la investigación y transferencia de conocimiento a los agricultores han jugado en contra del desarrollo del aparato productivo.

Considera que el Gobierno no ha hecho un esfuerzo importante en materia de ciencia y tecnología. "Se aprueba la Locti que establecía que las empresas hicieran transferencias económicas para la contratación de servicios o financiamiento de proyectos de investigación y transferencia de tecnología, pero a los 3 años fue modificada, y ahora esos recursos van directo al Estado; y es él quien decide cuáles son las prioridades. La agricultura no figura entre las prioridades para el Gobierno".

- Si el Estado mantiene como premisa la seguridad y soberanía agroalimentaria, ¿cómo es que la agricultura no es una prioridad?

- Ellos tienen como prioridad la alimentación. En esta década el país ha venido produciendo cada vez menos, y viene haciéndolo con menos eficiencia, lo cual significa mayor costo. Cuando la producción no es eficiente resulta más costosa. Y ese es el papel que tiene la tecnología en la producción: abaratar costos y hacer más eficientes los procesos.

En el libro comparo el gran éxito que están teniendo países como Brasil, Argentina Paraguay, Perú, Colombia y países de América Central, que aplicando tecnología y políticas adecuadas sobre la propiedad cada año exportan más, obtienen divisas y generan empleos por esa vía. Venezuela no es un país pequeño. Es cierto que no tenemos los mejores suelos del mundo, pero tenemos una superficie suficientemente grande como para ser un exportador mediano, y con eso generar riqueza en el país.

- En materia de tecnología, ¿qué tan tecnificada está la agricultura venezolana?

- Bastante. Venezuela tuvo un crecimiento muy importante desde el punto de vista de su eficiencia tecnológica en la década de los 90. De 1.500 kilos de maíz por hectárea pasamos a 3.500 kilos por hectárea en una década, un incremento superior al 100%. Los últimos siete años seguimos atados a esos 3.500 kilos. Lo mismo está ocurriendo con el arroz, tuvimos crecimiento de 5.000 kilos por hectárea, lo cual internacionalmente es competitivo, pero estamos pasmados, y los productores tienen cada vez más dificultades para acceder a insumos más eficientes, modernos y menos tóxicos.

Otro ejemplo del atraso tecnológico es la prohibición establecida para el cultivo de variedades transgénicas; y además nos vamos desvinculando de las principales corrientes de ciencia y tecnología con los países desarrollados y vamos construyendo una trama de relaciones con Irán, Siria, Bolivia, Nicaragua y Cuba, países increíblemente atrasados en esa materia.

- ¿Cómo ha sido el fracaso de las políticas públicas y qué efecto ha tenido en el agro?

- La estatización ha sido el primer factor de atraso. La ideologización del proceso, avanzar hacia un modelo ideológico de corte socialista que ha demostrado ser terriblemente ineficiente; la colocación de personal con escasa capacidad en cargos críticos en el sistema productivo nacional. El Gobierno ha fracasado en la política del control de la inflación, porque al no permitirle al sector privado aumentar la producción tenemos una situación de inflación. Ahora el Gobierno tiene que enfrentar un problema de crecimiento de los precios internacionales, y para traer la misma cantidad de comida deberá erogar una mayor cantidad de dólares; por el contrario, Brasil, Argentina y Perú se están beneficiando de los altos precios internacionales, así como Venezuela lo hace con el petróleo.

- ¿Cuáles serían esas políticas que se deben aplicarse para sacar al sector agrícola del estancamiento en el que se encuentra?

- Lo primero es cambiar al Gobierno. Difícilmente va a cambiar, y todo el mundo le ha aconsejado, incluyendo la FAO, que tiene que aumentar la producción, la productividad, depender menos de las importaciones y el Gobierno hace todo lo contrario. No pareciera que en lo que resta de la actual gestión vaya a haber un cambio en las políticas. La única forma viable de que esto cambie es tener un Gobierno mucho más liberal en lo económico, eficiente, que cree una legislación que garantice los derechos de propiedad para que la gente haga inversiones de largo plazo, que sea menos intervencionista, que se ocupe de gobernar y mantener la infraestructura en buenas condiciones y que deje la producción a los que saben hacerlo. En Venezuela hay gente que sabe producir.

- ¿Todavía se puede rescatar la productividad?

- Hay una oportunidad enorme, tan grande como lo que se ha dejado de producir. Actualmente el 50% de la carne que se consume en Venezuela es importada y quita un espacio enorme para que crezca la ganadería y recuperar la posición que tenía hace cinco o seis años; hay 3 millones de hectáreas menos de caña de azúcar sembradas, ahí también hay una oportunidad interesante. Recuperar la producción de café y llevarla a la situación donde éramos tímidos, pero exportadores, y tratar de exportarlo procesado.

Para Machado Allison el éxito que han tenido Brasil, Chile e incluso Perú en materia de agricultura, es que a pesar de la ideología de sus gobernantes le han dado continuidad a las políticas económicas de gobiernos anteriores que resultaron exitosas, mientras que en Venezuela ha sido lo contrario.

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