martes, 16 de marzo de 2010

La culpa es de "El Niño"


Publicado en el diario El Universal
16 de marzo de 2010


Carlos Machado Allison

La población venezolana aumenta en casi 500.000 personas cada año. Durante el actual régimen el crecimiento demográfico superó los 5.000.000 de nuevos habitantes. Esto significa que para que todo quedara igual era necesario aumentar en 20% la producción de todos y cada uno de los nuevos y viejos alimentos, bienes o servicios del país. Pero como aumentó la capacidad de compra de los venezolanos y ocurrieron cambios en el modo de vida del planeta era necesario aumentar en 30% las inversiones, conocimientos y tecnologías. Pero hartos, los inversionistas y miles de profesionales con talento, se fueron a otras latitudes.

En ésta década, que pasará la historia como la del manirrotismo, la inversión privada, nacional y extranjera, se desplomó. Tampoco fue sustituida por la pública, porque el gobierno, en su hambre de votos, dentro y fuera del país, gastó enormes cifras en su afán populista. El resultado, a la vista: carencia de suficiente agua, energía, alimentos, vialidad, seguridad personal, vivienda, servicios médicos, recursos humanos y hasta tornillos. Marchitas las cosechas y cuarteada esa tierra de oportunidades que atrajo una vez a más de un millón de inmigrantes de Europa y tres millones de los países vecinos. Pero lo más grave es que lejos de admitir los errores y crear espacios de entendimiento, culpan al Imperio, al calentamiento global o a “El Niño”, a la IV República, al paro petrolero, a los comerciantes y a Cristóbal Colón de las penurias que la incompetencia generó.

El gobierno sabía que éste era el año del Niño desde hace meses, quizás un año y ¿qué hizo? Pues entre otras cosas forzar la superficie de siembra, en particular la de maíz, en zonas inadecuadas y con nuevos productores improvisados, justo cuando se contemplaba una sequía más intensa. Más del 30% de la cosecha se perdió, se compraron muchos tractores, la inflación en alimentos es la mayor de América Latina y el BCV ubica en 14% el desabastecimiento. La producción por habitante en estos diez años aumentó en cereales, pero disminuyó en carne bovina, frutas, raíces y tubérculos, café, cacao y leguminosas. Un ministro anunció que “ahora” si se van a invertir 6 mil millones de dólares para atajar la crisis eléctrica. Otro anuncia liberación de algunos precios. Pero “tarde piaste pajarito”, el daño ya está hecho, aunque llueva mucho a partir de mayo nos esperan años de racionamiento. No se construyen represas, ni se compran grandes turbinas de la noche a la mañana.

Ahora el mensaje a los productores, agroindustriales y supermercados es sublime: “produzcan al máximo, no suban los precios y no gasten energía”. Si no producen los confisco, si suben los precios los cierro, si no reducen el consumo de electricidad los multo y después, no importa lo que hagan, acabo con ustedes”. ¿Aspira el gobierno que la molienda se haga como en la colonia? ¿Con tracción de sangre y mano de obra esclava? Difícil, ni los cubanos se calan eso.

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