jueves, 20 de octubre de 2011

Los grandes majunches


Los grandes majunches

Tan majunches que hacen causa común con Gadafi, Mugabe y otros bates quebrados

CARLOS MACHADO ALLISON |  EL UNIVERSAL
martes 27 de septiembre de 2011  12:00 AM
Por mucho tiempo busqué el término más adecuado para describir a parte del actual gobierno y ahora, gracias al señor Presidente, lo he encontrado. En efecto, como todo el mundo sabe, nuestro primer magistrado y muchos de sus seguidores tienen tanta capacidad para el insulto, como incompetencia para gobernar. Los opositores han sido calificados de mil modos, como escuálidos, derechistas, pitiyanquis, ratas, vendepatrias, excrementos (en varias versiones) y lacayos. También ha mandado a más de uno a "lavarse ese paltó", o a enrollar el periódico y "metérselo en el bolsillo". Al difunto monseñor Castillo lo llamó fariseo, hipócrita, bandido y alcahuete; apodos a los candidatos de la oposición e insultos personales a varios presidentes. En materia de insultos sólo ha tenido un competidor, el conductor de La Hojilla. Ahora llama majunches a los precandidatos de la oposición. 

Defectos de calidad 

Ahora bien, majunche significa de calidad inferior, deslucido o mediocre. Es un venezolanismo que se utiliza tanto para describir defectos en la calidad como pobreza en el desempeño. Yo la recuerdo del beisbol: "ese es un pitcher tanmajunche" que es incapaz de ponchar a un ciego, o a la calidad o cantidad de la comida: "me sirvieron un plato majunche". Pues entonces, qué mejor término que el mencionado para describir la gestión de un gobierno que ha logrado acabar con la mitad del ganado del país, tener al 70% de los planteles públicos en condiciones deplorables y una proporción similar de las carreteras plagadas de huecos. La verdad es que deben ser bien majunches para tener más de 40.000 presos en ínfimas condiciones, haber duplicado la burocracia para ejecutar la mitad de las obras públicas y generar tanta inseguridad que más venezolanos mueren en manos del hampa que en alguna guerra reciente. 

Majunches en lo cultural y aún más en lo que a economía, ciencia y tecnología se refiere. Tan majunches que hacen causa común con Gadafi, Mugabe y otros bates quebrados. El término majunche también viene a la mente cuando escuchamos a funcionarios trajeados de rojo, con vistosas chaquetas o camisolas que evocan a merolicos de feria o anunciantes de la llegada del circo. Demasiadosmajunches juntos, deslucidos y mediocres, de allí que le tengan tanto odio a las universidades, profesores y estudiantes, a las clínicas y bancos, a los músicos y artistas que no se arrodillan ante ellos, a los productores del campo. A todo aquel que desea ver calles y parques limpios y a un pueblo sin miseria y enfermedades. El majunche empoderado desea que el resto del país sea más majunche para dominarlo a su antojo. La Majunchamentazón, acompañada de piches, chimbos, chiripas, luqueados y furruqueados hacen que falte electricidad, leche en polvo o aceite, a pesar del hinchado presupuesto y la deuda creciente. 

Habrá quien piense, al votar, que más vale majunche en mano que ciento volando, pero otros dirán que escoba nueva barre mejor y lo bueno es que hay para escoger. 

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